Nuestra historia
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Un largo camino
AMIBA.CAT nace en diciembre de 1987, en una histórica situación de crisis del colectivo de discapacitados. La falta de expectativas de futuro, la pérdida de miles de puestos de trabajo en toda España tras el cierre de le empresa PRODIECU y la falta de soluciones por parte de la administración, colocan a buena parte del colectivo en una grave situación de exclusión social.
La asociación se crea para hacer frente al desamparo en el que se encuentran miles de personas con minusvalía y sin recursos económicos. El esfuerzo de varios centenares de hombres y mujeres se ha visto traducido al cabo de 20 años en una amplia red de cobertura a personas discapacitadas en materia de transporte adaptado, rehabilitación terapéutica, asistencia social, apoyo al deporte y fomento de actividades de integración cultural.
Hoy podemos decir orgullosos que nuestro esfuerzo se ha visto recompensado con la mejora de la calidad de vida de cientos de personas. Sin embargo, el camino que queda por recorrer es todavía largo. Aunque la situación del colectivo de discapacitados a mejorado en estos últimos 20 años, es necesario continuar con nuestra constante reclamación de medidas legislativas que pongan fin a una situación de marginación social y que se permita a miles de ciudadanos poder ejercer los derechos que tienen como tales.
AMIBA CAT C/. Torrent d'En Grau, 30 · 08917 Badalona (Barcelona) - Tel. 93 408 03 05 Fax. 93 305 46 23
Discapacidad y exclusión social
El colectivo que integra AMIBA.CAT está integrado en su inmensa mayoría por personas con algún tipo de discapacidad física, psíquica o sensorial que pertenecen a niveles sociales económicamente débiles o con riesgo de marginación social a causa de su falta de acceso a la cultura y la educación, que dificultan su posibilidad de conseguir un trabajo digno.
Atendiendo a su tipo de minusvalía la mayoría de los socios (un 47,78%) padece una deficiencia física, seguidos los de los discapacitados psíquicos (un 23,91%), orgánicos (un 4,27%) y sensoriales (11,13%). Otra parte de los asociados ( un 9,36%) son personas sin discapacidad y el resto (un 11,13%) están tramitando la documentación oficial que certifique su tipo y grado de minusvalía.
La mayoría de los integrantes de este colectivo (un 45,60) tienen un grado severo de minusvalía (en torno al 60 y al 99%) y más de la cuarta parte (un 26,06%) sufren el mayor grado (entre el 30 y el 60%).
Estas cifras dan una idea clara de la situación de salud personal de los socios de esta entidad; una situación que se ve agravada por una serie de carencias y barreras de distinto tipo: la insuficiencia de los programas de ayudas y pensiones, la carencia de un trabajo estable y remunerado dignamente, la escasez y carestía de medios de transporte adaptados, la escasa eficacia de los actuales programas de centros de empleo especial, el reiterado incumplimiento de la ley sobre reserva de puestos de trabajos para discapacitados en empresas públicas y privadas, la persistencia de barreras arquitectónicas y el desconocimiento social de esta problemática.